El Libro de Tobías

El Libro de Tobías es una historia de familia. Tobit, un deportado de la tribu de Neftalí, piadoso, obsevante, caritativo, queda ciego en Nínive. Su pariente Rawel, en Ecbátana, tiene una hija, Sara, que ha visto morir sucesivamente a siete prometidos, muertos la noche de las bodas por el domonio Asmodeo. Tobit y Sara, cada cual por su parte, piden a Dios que les libre de esta vida. Dios hará que los dos infortunios y las dos plegarias engendren una gran alegría:  envía a su ángel Rafael,  que Guía a Tobías, hijo de Tobit, a casa de Raguel, hace que se despose con Sara y le proporciona el remedio que curará al ciego. Es una narración edificante, en la que cobran notable relieve los deberes para con los muertos y el consejo de dar limosna. El sentimiento familiar se expresa con emoción y encanto. Desarrolla unas ideas ya muy adelantadas acerca del matrimonio, que preludian y encubre a un mismo tiempo la acción de Dios, cuyo instrumento él mismo es. Así el libro invita a reconocer esta Providencia cotidiana y la vecindad de un Dios bueno.

 


 

 

"Yo, Tobit, he andado por caminos de verdad y en justicia todos los días de mi vida y he repartido muchas limosnas entre mis hermanos y compatriota, deportados conmigo a Nínive, al país de los asirios..."
 
     Tobías 1 (3-4)


 

 

"... Y lloré, cuando el sol se puse cavé una fosa y sepulté el cadáver. Mis vecinos se burlaban y decian: Todavía no ha aprendido, apenas si pudo escapar y ya vuelve a sepultar a los muertos.

 

Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio, y me recosté contra la tapia, con el rostro al descubierto a causa del calor. Ignoraba yo que arriba, en el muro, hubiere golondrinas; me cayó excremento caliente sobre los ojos y me salieron manchas blancas.

 

Fui a los médicos, para que me curasen; pero cuantos más remedios me aplicaban, menos veía a causa de las manchas, hasta que quedé completamente ciego. Cuatro años estuve sin ver..."

            Tobías 2 (7-10)


 


" En aquellas circunstancias mi mujer Ana, tuvo que trabajar a sueldo en labores femeninas; Hilaba lana y hacía tejidos que entregaba a sus señores, cobrando un suedo; acabó un tejido y se lo entregó a los dueños, que le dieron todo su jornal y le añadieron un cabrito para una comida.

Cuando entró ella en casa, el cabrito empezó a balar; yo. entonces, llamé a mi mujer y le dije: "¿de dónde ha salido ese cabrito? ¿es que ha sido robado?. Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer cosa robada". Ella me dijo: "Es un regalo que han añadido a mi sueldo".

Pero yo no la creí, ordené que lo devolviera a los dueños y me irrité contra ella por este asunto..."

                Tobías 2 (11-14)


 


" Yendo de camino, aconteció que una noche acamparon junto al río Tigris. Bajó Tobías al río a lavarse los pies, cuando saltó del agua un gran pez que quería devorar el pie del muchacho. Este gritó pero Rafael le dijo: "¡Agarra el pez y tenlo bien sujeto!". El muchacho se apoderó  del pez y lo arrastró a tierra. El ángel le añadió: "sácale la hiel,el corazón y el hígado y guárdatelo; y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y su hígado son remedios útiles".

Preguntó entonces el muchacho al ángel: "Hermano Azarías, ¿qué remedios hay en el corazón, en el hígado y la hiel del pez?". Le respondió: "Si se que el hígado o el corazón del pez ante un hombre o una mujer atormentados por un demonio, el humo ahuyenta todo mal y le hace desaparecer para siempre. Cuantto a la hiel, untando con ella los ojos de un hombre atacado por manchas blancas, y soplando sobre las manchas, queda curado..."

                   Tobías 6 (2-9)


 

" Dijo Rafael al jóven: " Hermano Tobías". Le respondió: "¿Qué deseas?". Contestó él: "Parecemos esta noche en casa de Raguel; Es pariente tuyo y tiene una hija que se llama Sara..."

                       Tobías 6 (11-12)


 


"... Tobías respondió a Rafael: "Hermano Azarías he oído decir que ya ha sido dad a siete varones y que todos han muerto la noche de bodas; que cuando entraban donde ella morían; así que tengo miedo, pues ha ella no le hace ningún daño, porque la ama; pero al que intenta acercarse a ella le mata".

Respondío el ángel: "¿Has olvidado las recomendaciones de tu padre?, que te mandó tomar mujer de la casa de tu padre?. Escúchame bien, hermano: no tengas miedo a ese demonio y tómala; sé bien que esta noche te la darán por mujer. Cuando entres en la cámara nupcial, tomas el corazón del pez y parte del hígado y lo pones en la brasa de los perfumes. se difundirá el aroma y cuando el demonio lo huela, huirá y nunca aparecerá ya a su lado"..."

                           Tobías 6 (11-18)


 


" Rafael iba diciendo a Tobías, mientras se acercaban el padre: " Tengo por seguro que se abrirán los ojos de tu padre. Úntale los ojos con la hiel del pez y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamas de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz. Y le aplicó el remedio y esperó, y luego, con ambas manos, le quitó las escamas de la comisura del ojos. Entonces él se arrojó a su cuello, lloró y le dijo: "¡Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos!". Y añadió: "¡Benditos todos sus santos ángeles!". Todos los judíos de Nínive celebraron fiesta aquel día..."

                      Tobías 10 (7-18)


 


"...Entonces Rafael llevó aparte a los dos y les dijo: "Bendecid a Dios y proclamad ante todo los vivientes los bienes que os ha concedido, para bendecid y cantad su nombre..."

Os voy a decir toda la verdad, son ocultaros nada. Ya os he manifestado que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios, cuando tú y Sara hacíais oración, esra yo el que presentaba y leía ante la gloría del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacía cuando enterrabas a lso muertos. Cuando te levantabas de la mesa sin tardanza, dejando la comida, para esconder un cadáver, era yo enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tiene entrada a la Gloria del Señor.

Se turbaron ambos y cayeron sobre sus rostros. Llenos de temor. Él les dijo: "No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido. Y se elevó. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios..."

                        Tobías 11 (111-16)


 


Historia de Tobit, hijo de Tobiel, hijo de Ananiel, hijo de Aduel, hijo de Tabael, del linaje de Asiel, de la tribu de Neftalí, que en tiempos de Salmanasar, rey de Asiria, fue deportado dew Tibé, que queda al sur de Cadés de Neftalí, en la Galilea superior.

Tobit murió en paz a la edad de ciento doce años y recibió honrosa sepultura en Nínive. Tenía sesenta y dos años cuando perdió la vista: y despúes de recuperarla, vivió feliz, practicando la limosna, bendiciendo siempre a Dios y proclamando sus grandezas.

Cuando murió su madre, Tobías la sepultó al lado de su padre, y se marchó con su mujer y sus siete hijos a Media, quedándose a vivir en Ecbátana, junto a su suegro Raguel. Murió, honrado a la edad de ciento diecisiete años. Y bendijo al Señor Dios por los siglos de los siglos, Amén.


                  Libro de Tobías










 

 

 

 

 

 

 

 

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